Jun
21

Santa Catalina, un barrio con personalidad única

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Santa Catalina es uno de los barrios palmesanos con más carisma y encanto. Un barrio lleno de historia, que conserva sus casitas tradicionales y que alberga el mercado más antiguo de la ciudad; pero también el lugar donde encontrar las tiendas más vanguardistas, bares cosmopolitas y restaurantes a la última. ¿Te apetece descubrirlo?

Situado en la parte exterior de las antiguas murallas y el Paseo Marítimo, Santa Catalina goza de una ubicación privilegiada por estar muy cerca del centro y a la vez justo al lado del mar. Sus calles son amplias, bonitas y llenas de árboles que ofrecen su sombra durante los días de verano.

Pasear por Santa Catalina es todo un lujo, y quien va, repite. Una de las primeras cosas que te llamarán la atención es su arquitectura, ya que de manera muy natural conviven preciosas casitas tradicionales de baja altura, que antaño pertenecieron a pescadores, con impresionantes fachadas modernistas de los comerciantes más adinerados de la época. Las bonitas persianas mallorquinas, y sus balcones, cubiertos con las típicas cortinas blancas exteriores, se convertirán en una de las imágenes del barrio que te quedará grabada en la memoria.

Entre los edificios más singulares podemos hablar del Hostal Cuba, que presenta el típico minarete construido con la intención de que los comerciantes pudieran ver llegar los barcos al puerto, y que hoy en día, se ha convertido en un concurrido bar de moda en la calle más animada del barrio. También encontraréis fachadas modernistas como la de la ferretería La Central, llena de detalles inspirados en la naturaleza y las tradicionales barandillas de hierro forjado.

En este barrio, además, encontrarás el mercado más antiguo de Palma, el mercado de Santa Catalina. Un espacio auténtico en el que comprar los productos más frescos y tradicionales de Mallorca, y el lugar perfecto para tomar un aperitivo. Representa todo un paraíso para los amantes del buen comer, quienes disfrutarán de perderse entre sus pasillos y contemplar sus mostradores llenos de colores y aromas de todo tipo.

Poco a poco este barrio se ha convertido en una de las principales áreas gastronómicas de la ciudad, a la que acuden diariamente tanto visitantes como locales para disfrutar de su gran selección de gastronomía. Restaurantes de autor, cocina internacional o tapas y pintxos encuentran su lugar en esta zona llena de vida. Y también gran número de bares y cafeterías en los que parar un rato y disfrutar de una buena charla.

Y para completar la visita, hablar de las tiendas del barrio, entre las que descubrir increíbles tiendas de decoración, concept stores y tiendas de moda, que por su originalidad hace difícil la tarea de salir sin haber comprado.

Hasta aquí esta visita general al barrio. Aquí nos quedamos. En próximos posts os explicaremos en detalle cada uno de estos temas, y juntos nos empaparemos del ambiente de Santa Catalina, sin duda un barrio que engancha.

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